¡Rejuvenecimiento a la vista!

Muchas de nosotras somos bastante expresivas… ¡Sí! hacemos gestos para todo, sonreímos, lloramos, nos molestamos o nos sorprendemos con una naturalidad que deja marca en nuestra piel. No basta con dormir y tomar agua, lo cual es ¡altamente recomendable!

Si evitar gesticular no es sencillo, ¿cómo esquivamos la aparición de las fastidiosas arrugas? Bueno, no podemos saltarnos ese paso, pero sí podemos protegernos del sol, ya que se ha demostrado que en zonas donde la exposición solar está disminuida, la definición de determinadas líneas de expresión es mucho menor.

Depende mucho de nuestros hábitos,  aumentar o disminuir las posibilidades del fotoenvejecimiento (arrugas y manchas) o el riesgo de padecer cáncer de piel. De hecho, es conocido que este último incrementa su incidencia por 10 cuando las quemaduras solares han sido en la infancia. Si es necesario, empleemos alternativas para darle color al cuerpo sin maltratarlo, como el bronceado en spray Moroccantan, que al mismo tiempo  revitaliza la piel por su solución orgánica.

Otra forma de retardar esas arrugas es, iniciar una rutina diaria de gimnasia facial, la cual se basa en la musculatura del rostro. Al tonificar determinados músculos, la piel gana grosor y disminuye su flacidez, teniendo en conjunto cierto efecto lifting sin haber pasado por un quirófano.

Podemos trabajar la frente, alrededor de los ojos, la mandíbula, la zona peribucal, las mejillas y el cuello. Esta técnica de ejercicios combinada con masajes faciales, ya fue usada por nuestros antepasados, y en conjunto con el Hydrafacial es efectiva para lucir una piel más viva, un rostro más luminoso.

Asimismo, es necesario moderar el consumo de carnes y priorizar el consumo de frutas y verduras, alimentos ricos en vitaminas antioxidantes A, C y E, como el brócoli, la espinaca, los espárragos, el tomate y la zanahoria, para prevenir la degeneración celular, ayudar en el proceso regenerativo de cicatrices y acné, entre otros beneficios.